Dios te conoce más de lo que piensas.

En un rebaño de ovejas nosotros vemos a todas iguales, pero el pastor no lo ve así, cada oveja tiene una cara y un nombre diferentes. En un estadio lleno de personas o en medio de una gran multitud no podemos distinguir con exactitud a cada una de las personas, pero Jesús si. Para Él, cada uno de nosotros tiene una historia y cada rostro un nombre, como lo menciona en Isaías 49:16: “Mira, he escrito tu nombre en las palmas de mis manos.” Así que puedes tener la certeza que tu nombre está escrito en las manos de Dios, donde Él te observa constantemente.

Esto significa que lo que es importante para ti, también lo es para Dios. Tal vez piensas que esto es cierto cuando se trata de cosas como la muerte, alguna enfermedad o situaciones en las que no tenemos control alguno, pero… ¿y las cosas que consideramos “pequeñas”, como problemas financieros, inseguridades, aprobar un examen o discusiones con nuestros seres queridos? ¿También son importantes para Dios?

Juan escribió: “Miren con cuánto amor nos ama nuestro Padre que nos llama sus hijos, ¡y eso es lo que somos! (1 Juan 3:1). ¡Somos hijos de Dios! y eso quiere decir que si algo es importante para ti sin importar lo que sea, también lo es para el Señor. ¡Aferrarte a esta verdad!